La incapacidad permanente absoluta es el grado de incapacidad laboral que se reconoce cuando una persona no puede realizar ningún trabajo o profesión debido a una enfermedad o lesión grave. En estos casos la Seguridad Social considera que el trabajador está completamente incapacitado para el mercado laboral.
Este grado de incapacidad implica que el trabajador no puede desarrollar ninguna actividad laboral con un mínimo de rendimiento o profesionalidad. La valoración se realiza teniendo en cuenta las limitaciones físicas o psíquicas y su impacto en la capacidad de trabajo.
La pensión suele equivaler al 100 % de la base reguladora del trabajador. Esta base se calcula teniendo en cuenta las bases de cotización y el origen de la incapacidad (enfermedad común, accidente laboral o enfermedad profesional).
La solicitud puede presentarse ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Posteriormente el trabajador será evaluado por el tribunal médico, que valorará informes médicos, historial clínico y situación laboral.
Si el INSS deniega la incapacidad permanente absoluta, es posible presentar una reclamación previa y posteriormente acudir a los tribunales para que un juez valore el caso.